martes, 8 de julio de 2008

Thais: El sustituto



El último año con mi ex estaba amargada, no me sentía realizada, más bien todo lo contrario, anulada. Tuve que buscar un sustituto para cubrir las carencias que tenía y lo encontré a él. Lo que al principio era sólo una amistad luego se convirtió en algo más, un desahogo. Nos enganchamos de una manera bestial y a todos los niveles. Ahora de nuevo tengo que olvidarme de esta persona y estoy igual que al principio, buscando un sustitudo para omitir la soledad, ¿y quien es? mi ex de nuevo. Se que es imposible que pueda estar bien con él, al igual que no puedo estar bien con la persona con la que realmente quiero estar porque ésta tiene una familia que no está dispuesta a abandonar por mi.


Consciente de esta realidad dolorosa, todo se me hace cuesta arriba y siento que no puedo.


Vale, lo admito, no puedo estar sola ni de coña y no me gusta reconocerlo pero es así.


Están muy bien todas esas frases de que hay que ser positiva, sacar las fuerzas de donde no las hay, centrarse en el trabajo, olvidarse de los hombres, etc, etc pero lo cierto es que cuando se te juntan varias cosas o por lo menos a mi me ocurre, la impotencia pesa por encima de todo. Mi único problema no es el mal de amores, mi familia, mi trabajo y mi persona son otros aspectos importantes que no atraviesan el mejor de los momentos.


Busco la compañía del hombre que siempre ha estado ahí y me hago más daño, porque veo como él está bien, imagino que seguro que ha rehecho su vida y el que no le importe que nos veamos me dice también mucho. Yo puedo verlo y actuar como su amiga porque me duele ver que ya no somos pareja, pero entonces, ¿porqué quiero verlo? ¿esto tiene sentido? Quiero contarle lo que me pasa pero al mismo tiempo no quiero mostrarle mi debilidad y darle pena.


Lo peor de todo es que yo se lo que quiero y es un imposible, quiero a una persona que ya está casada, que para él lo más importante y por encima de todo es ser el padre de sus hijos pequeños, que se encuentra en una situación dura a nivel profesional que influye mucho en nuestra relación y para rematar es un mujeriego que tiene mucha labia, excusas a montones y mucho poder de convicción.


Vale, lo admito, estoy desesperada y busco un sustituto, pero mi ex no quiero que sea, él es buena persona y no se lo merece.


Vale, lo admito una vez más, no tengo pareja y no me gusta, pero supongo que es así como tengo que estar.

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